Es la disminución del riego sanguíneo hacia la placenta y, por ende, hacia el feto debido a la vasoconstricción o estrechamiento de los vasos sanguíneos ubicados en la placenta. Además de la presencia excesiva de proteínas en la orina, su síntoma más claro es la hinchazón de pies, manos y cara desde el comienzo del día, a diferencia de la inflamación de los pies, que normalmente presentan las gestantes en horas de la tarde.
Es una clase de hipertensión que, en nuestro país, es la principal causa de muerte materna (aproximadamente cobra la vida del 30 por ciento de las maternas que mueren). Se presenta desde el quinto o sexto mes de gestación, sobre todo si son madres primerizas, independientemente de su edad; si es embarazo gemelar, si la mujer es adolescente o mayor de 40 años, si tiene antecedentes personales o familiares de preeclampsia y si padece enfermedades asociadas como lupus, diabetes, obesidad o mola. No desaparece antes del parto. Se dice que la Aspirina sirve para prevenirla y controlarla, siempre y cuando el médico lo indique. Ocasiona convulsiones, hemorragias e insuficiencia renal y hepática en la madre. Y bajo peso y problemas respiratorios en el neonato; además, retrasa el crecimiento intrauterino y aumenta el riesgo de sufrir en el futuro un ataque cardíaco, como concluye un estudio desarrollado por el London Institute for Women’s Health.

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